Muchas personas que viven con ansiedad no lo parecen a simple vista. Cumplen, ayudan, se preocupan por los demás y cuidan los detalles. Sin embargo, detrás de esas cualidades que todos valoramos puede esconderse un malestar constante. La psicóloga Ángela Fernández lo explica de forma clara y cercana: hay tres rasgos de personalidad que suelen aparecer juntos en quienes sufren ansiedad, y no son defectos, sino formas de ser que, cuando se exageran, terminan agotando.
El primero es la autoexigencia. Estas personas son muy responsables y detallistas. Desde chicos aprendieron que ser "buenos" y hacer todo perfecto les traía aprobación y tranquilidad. Suena bien, pero con el tiempo esa necesidad de control se transforma en una presión interna: nada es suficiente, siempre hay algo que mejorar. El segundo rasgo es la tendencia a complacer a los demás, a decir sí aunque uno esté agotado, porque rechazar genera culpa o miedo al conflicto. El tercero, la alta sensibilidad: captan todo, se afectan profundamente por el estado de ánimo ajeno y cargan con emociones que no les pertenecen del todo.
Lo valioso del mensaje es que no pide cambiar quiénes somos, sino darnos cuenta. Reconocer estos patrones ayuda a poner límites sanos, a descansar sin sentir que fallamos y a cuidar la propia paz sin culpa. Así, esas mismas cualidades que a veces pesan pueden volver a ser una fortaleza en lugar de una fuente de estrés diario.
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