Muchos dueños de perros han notado que sus mascotas ladran, gruñen o se alejan de ciertas personas sin razón aparente. Con el tiempo, esa persona suele mostrar un comportamiento difícil o poco confiable. ¿Se trata de algo misterioso o tiene una explicación sencilla?
Los especialistas explican que los perros poseen un sentido del olfato muy desarrollado. Este les permite captar cambios en el olor corporal humano, como sustancias que se liberan cuando alguien se siente nervioso, estresado o tenso. De esa forma distinguen entre una persona calmada y otra que no lo está.
Además, observan con atención el lenguaje corporal. Notan posturas rígidas, movimientos rápidos o miradas que evitan el contacto. Los perros también recuerdan experiencias negativas: si alguien los engaña una vez, tienden a desconfiar de esa persona en el futuro, aunque después actúe de manera diferente.
Sin embargo, no son perfectos. No evalúan el carácter completo de alguien ni distinguen entre “bueno” y “malo” en un sentido profundo. Solo reaccionan a señales del momento, como estrés o falta de sinceridad.
Por eso, cuando un perro rechaza a alguien, vale la pena prestar atención. Su reacción puede servir como alerta, pero siempre es bueno combinarla con el propio criterio personal.
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